miércoles, 4 de enero de 2012

Mis combates favoritos: The Hart Foundation vs. Demolition, Summerslam 1990

Siempre robo las imágenes, pero hoy se va a notar más. 

Dios, cómo hecho de menos el wrestling por equipos. Por alguna estúpida razón, en las últimas dos décadas hemos ido asistiendo a un progresivo declive de una de las tradiciones más antiguas y venerables del wrestling, aunque hayamos presenciado repuntes puntuales como en la WWE de la Era Attitude (aquel memorable feud a tres bandas entre The Dudley Boys, The Hardy Boyz y Edge/Christian) o en los primeros tiempos de TNA. Sin embargo, de un modo u otro el tag team wrestling se nos va muriendo poco a poco sin que nadie sepamos muy bien por qué. Quizá por decisiones más o menos arbitrarias de genios del marketing como Eric Bischoff o un Vince McMahon cada vez más despistado y senil, que han llegado a la conclusión de que los tag teams ya no interesan a nadie. No cabe duda que estos directivos nos han dado mucho, pero es igualmente indudable que por su culpa perdemos mucho. Y a día de hoy no hay mayor mancha en sus respectivos currículums que el ostracismo al que vienen condenando a esta histórica modalidad de lucha.

Si hay que buscar una década que represente lo opuesto al calamitoso estado actual del wrestling por equipos, esa es sin duda la de 1980, la auténtica era dorada de los tag teams. También en eso los 80 son la mejor década de la historia del wrestling. No hay más que ver los impresionantes rosters de tags que tanto la WWF como la WCW lucían en aquel entonces, y lo bien que supieron aprovecharlos con feuds y combates absolutamente memorables. Y lejos de las dos grandes, también se recuerdan aún hoy los legendarios feuds de los Freebirds y los Road Warriors en la AWA, de los propios Freebirds y los Von Erichs en World Class, de los Sheepherders (conocidos como los Bushwackers en la WWF) y los Fabulous Ones en CWA, de los Midnight Rockers (sí, sí, los famosos Rockers de la WWF) con Buddy Rose y Doug Somers también en AWA y un largo etcétera de maravillosos ángulos y peleas que demuestran que con el correcto booking y tags bien formados y talentosos, el wrestling por equipos puede ser tan interesante, llevar tanta gente a los estadios y hacer tanto dinero como el individual.

Como os he contado en alguna ocasión, mi iniciación en esto del wrestling vino de la mano de la WWF de finales de los 80 y principios de los 90 que en España empezó a emitir Tele 5. Así que mi imaginario en esta materia se formó en torno a los tags de aquella añorada época, y principalmente en torno a la gloriosa Hart Foundation, de largo mi equipo favorito de siempre, hoy como entonces. Aquellas ropas rosas y negras, aquella música tan absorbente con su mezcla de guitarras y sintetizadores, las calaveras y los corazones de su escudo, las gafas de sol y las chaquetas con chorreras... Todo en ellos sugería esa mezcla de dureza y delicadeza que les hacía únicos. Eso es una identidad currada, joder.


    No sufras Jim, que las tornas cambiarán.

Y es que eso era la HF: una mezcla perfecta de técnica y fuerza, del martillo (Hitman) y el yunque (Anvil). Bret Hart era la agilidad, la ejecución exquisita, el talento. Jim Neidhart era la fuerza, los power moves, el brawling. Ambos, eso sí, tenían muchas cosas del otro: Bret podía dar hostias como panes, Jim era muy ágil y rápido para su tamaño. Y los moves combinados siempre reflejaban esa maravillosa dualidad. Los dos, además, sabían hablar, de hecho, yo creo que Bret nunca hizo mejores promos que cuando estaba en la Hart Foundation. Eran, en fin, una pareja casi perfecta.

La Hart Foundation fue la pareja en torno a la que pivotó toda la división tag de la WWF desde 1986 hasta 1991 (que se dice pronto), con independencia de si llevaban o no los cinturones. Eran la pareja que testaba y hacía lucir a todas las demás (si bien los Rockers también jugaron el mismo papel en 1990-91). Cada nuevo tag tenía que medirse con ellos para ganar credibilidad en la división. Cada nuevo campeón les tenía a ellos como aspirante siempre creíble. Un auténtico lujo para cualquier empresa.

No obstante, la leyenda de la HF se construyó en torno a dos grandiosos feuds con otros dos tags no menos míticos y centrales para la división de parejas de aquella fabulosa WWF. Primero con sus parientes de los British Bulldogs, a quienes se enfrentaron a lo largo de casi dos años en 1986 y 1987, dejando innumerables combates de gran calibre por el camino. Segundo con Demolition, con quienes pelearon una y otra vez entre 1988 y 1990, incluyendo dos Summerslam y dos Saturday Nights Main Event. Una buena prueba de lo mucho que interesaban a la gente sus combates. Algo imposible de ver hoy día.

  Vaya barriguilla gastaba Crush...

Demolition, por su parte, fueron el tag team dominante en la WWF entre 1988 y 1990, ganando tres veces el campeonato (un auténtico record por aquel entonces) y siendo aún hoy día la pareja que ha ostentado durante más días los cinturones. Y lo curioso es que fueron fruto de un apaño que salió mucho mejor de lo que nadie podía haber esperado. Vince formó Demolition en 1987 con la idea de que fuesen la versión WWF de los Road Warriors (luego Legion of Doom), de largo el tag más popular de Estados Unidos en los 80 y aún hoy día. Su primera formación contaba con Ax (Bill Eadie, que llevaba compitiendo varios años con varios gimmicks enmascarados) y Smash, que en un primer momento se encargó de encarnar Randy Colley, quien previamente peleaba con el personaje de Moondog Rex. Fue precisamente porque Colley resultaba demasiado reconocido que Vince decidió reemplazarlo al poco tiempo con el recientemente fichado Barry Darsow, que se había labrado su fama ejerciendo el gimmick de Krusher Kruschev, un soviético aliado con Ivan y Nikita Kolloff en la primigenia WCW. El cambio no pudo ser más acertado.

Eadie y Darsow demostraron tener una química espléndida. Ambos medían lo mismo y tenían una constitución muy similar, lo que hacía que cuando salían al ring, enmascarados y cubiertos de tachuelas, resultara imposible distinguir cual era cual, un efecto muy impactante para la época. Con sus pintas sacadas de Mad Max, sus pinturas de guerra en la cara, sus lenguas teñidas de rojo sangre, ese tremendo tema heavy como música de entrada y su estilo rudo y callejero en el ring, Demolition es otro home run de los gimmicks por equipos, y su prolongada popularidad entre los fans lo demuestra. Es cierto que no dejaban de ser una copia de los Road Warriors (de hecho, Demolition dejaron de estar over entre los fans cuando Animal y Hawk al fin firmaron por la WWF), pero con los años se han ganado el derecho a ser recordados por ellos mismos.

En 1990, a Ax se le diagnosticó alergia al marisco, de modo que Vince McMahon decidió emplear al joven recientemente fichado Brian Adams como nuevo miembro de Demolition, en previsión de que Eadie se viera progresivamente impedido para luchar. Adams, un powerhouse mucho más alto y musculado que Ax y Smash, adoptó el nombre de Crush y fue presentado como nuevo miembro del equipo, al que a partir de entonces se le permitiría defender los títulos de parejas siguiendo la "regla Freebird" (o sea, que podía pelear cualquier combinación de dos de los tres miembros). Con Crush y la adición de la LOD al roster de la WWF estaba claro que los días de Demolition estaban cerca de tocar a su fin, pero aún se reservaron un último run memorable en el que la interacción entre los tres miembros del equipo compensaban lo verde y un poco fuera de lugar que estaba Crush.     

  ¡Y además intervino la LOD!... Este combate es una autentica maravilla.

Y así llegamos a Summerslam 1990, donde por enésima vez The Hart Foundation y Demolition iban a verse las caras con el título por parejas de la WWF en juego. Para añadir algo de chicha extra a un combate mil veces visto, se decidió que fuera una pelea a tres caídas. Y el resultado no pudo ser mejor, superando ampliamente todos sus enfrentamientos anteriores. Es mi combate de tags preferido de todos los tiempos, y sinceramente sigo sin haber visto uno mejor (porque yo distingo perfectamente entre "lo mejor" y "lo que más me gusta"). Pero opinad vosotros mismos, por favor:


Me gustaría subrayar lo de combate por parejas, porque una cosa es un combate por parejas y otra cosa es un combate en el que intervienen parejas (de la misma forma que una cosa es una pareja y otra es poner a dos luchadores a combatir juntos). Los famosos TLC entre los Dudleys, Hardys y Edge/Christian son buenísimos, pero a duras penas podemos considerarlos combates por parejas. Son combates en los que luchan parejas. El que nos ocupa es la quintaesencia de las peleas por equipos, en mi opinión. Tiene todo lo que un combate de tags tiene que tener: dobles movimientos, double teaming de los heels a los faces (y a veces viceversa), la psicología de centrarse en el miembro débil de la pareja rival (en este caso, cómo la HF explota la inexperiencia de Crush, una historia estupendamente contada), cada luchador individual luciendo sus mejores armas, periodos de "face machacado" seguidos de un hot tag, un final emocionante resultado de la confusión de tener a todos los participantes sobre el ring a la vez... Es como el metro patrón de los combates por parejas. 

Incluso la intervención de Ax y la posterior interferencia de la Legion of Doom encajan perfectamente y contribuyen a darle brillo a la pelea, en lugar de deslucirla con un final "sucio". Es un combate absolutamente admirable, en el que además el público juega, como debe ser (no hay grandes combates sin grandes públicos), un papel determinante, caliente de principio a fin, metidísimo, elevando abucheos y ovaciones atronadoras como respuesta al fabuloso espectáculo que los luchadores les ofrecen. Claro está, las dos parejas están estupendas, incluso el todavía muy inexperto Crush. Se nota que se conocían mucho y tenían una química excelente entre ellas. Simplemente insuperable.

 Final feliz, al menos para mí.

Aún recuerdo como salté de alegría siendo niño con la victoria final de mi querida Hart Foundation. Aún hoy, sigo viéndolo y todavía se me ponen los vellos de punta. Ambas parejas no durarían mucho más, separándose las dos en 1991, poco después de habernos dejado esta joya para la historia. Curiosamente, la WWE  parece resistirse a editarlo en DVD, pues no lo ha incluido en ninguno de los dedicados a Bret Hart, ni en la recopilación "Allied Powers", centrada en las mejores parejas de todos los tiempos. Un olvido imperdonable.

Sea como fuere, este combate siempre nos quedará como muestra del potencial del wrestling por parejas. Como recuerdo de una era en la que los tags podían incluso ocupar los main events. Como ejemplo de que también la lucha por equipos puede hacer saltar a la gente de sus asientos y conseguir combates de cinco estrellas. Siempre, eso sí, que se emplee talento, se promocione adecuadamente y se le conceda el tiempo suficiente. 

Dios, cómo hecho de menos el wrestling por equipos.  

5 comentarios:

Adolfo dijo...

Buen combate. Soy un fan del wrestling de esa época. Cuando veo ahora combates de los 90 hay una cosa que me llama la atención. La forma de vender los golpes. Veo a Hennig o a Bret Hart y en cada ostión parece que los van a matar y eso añade dramatismo a la lucha. Ahora, quitando Ziggler que lo hace bien, a gente como Orton les dan una paliza de muerte y parece que ni se caen. Por otra parte gran verdad lo del público. El primer año que fui a Badalona, salió Jimmy Wan Yang y la gente se volvía loca y eso te ayuda. Mi mujer disfrutó como una enana y abucheó a Khali y Finlay a morir. El segundo año, en un combate HHH&Undertaker vs MVP&Show, parecía que estábamos en misa, señores, el Undertaker y Hunter!!! y a la gente se la sudaba, y disfuté menos que el año anterior. Espero ver grandes shows cuando esté en los USA, si dios quiere un Punk vs Jericho. Seguiré con ganas esta sección.

Jose Antonio Cerrillo dijo...

Gracias! Así es Adolfo, el público es una parte fundamental del wrestling. Tú ves el Hogan-Warrior de Wrestlemania VI sin sonido y parece un poco ridículo. Es la interacción con el público lo que lo hace épico. El público es una parte fundamental del wrestling.

Lo mismo digo de lo de vender los golpes. Es un arte propia del wrestling old school que se está perdiendo. Incluso a grandes luchadores como CM Punk o ADR les falla. Es como el cine, que la forma clásica de hacer las cosas se está perdiendo.

Aunque eso sí, Bret y Curt eran enormes vendiendo golpes, pero no más grandes que Ric Flair ;-)

Adolfo dijo...

Ric Flair es un genio y el que diga lo contrario miente, pero si tuviese que dar mi combate favorito sería el Hart vs Mr.Perfect de Summerslam 91. Tras un fisherman suplex (mi movimiento favorito sin duda) de Hennig, Bret se escapa (maldición) y le endosa a Curt una PALIZA (en mayúsculas) increíble con un selling de Mr. Perfect absolutamente memorable. Cada vez que le veo volar de esquina a esquina para dejarse los huevecillos en el poste se me escapa una lagrimilla (Siempre he sido un heel de corazón).
Espero su siguiente combate, maestro.

Jose Antonio Cerrillo dijo...

Sí señor, combatazo el Hart-Henning, otro que me hizo soñar de niño. La verdad es que la actuación de Bret en los Summerslam que van de 1989 a 1992 es tremenda (en el 89 también robó el show en el combate de la HF contra Arn Anderson y Tully Blanchard).

¿Has visto el Hart vs. Henning II en King of the Ring 1993? Es casi tan bueno en mi opinión, aunque ya no haya factor sorpresa.

Y lo de "maestro" hace que me ruborice!

Adolfo dijo...

Tengo que repasarlo. Lo vi hace tiempo. Éste lo puse por la clase de selling que da Curt Hennig. No te ruborices hombre. La verdad es que da gusto leer sobre un tema cuando lo escribe alguien que disfruta y además sabe de que habla. En estos tiempos eso es complicado y la mayoría de webs especializadas dedican su tiempo a la actualidad mientras que a mí me gusta más nadar el wrestling de los 90. Un saludo.