domingo, 11 de diciembre de 2011

Dr. David Schultz

Bad to the Bone!

Se está convirtiendo en costumbre. Cada vez que busco viejos vídeos de mi querida AWA me encuentro con una agradable sorpresa. En esta ocasión he descubierto a un luchador que no conocía, pero que ha pasado a entrar directamente en mi panteón de favoritos: el Doctor David Schultz. Mi primer contacto con Schultz ha sido a través de esta descacharrante promo:


Es de cuando tanto Schultz como su archirrival Hulk Hogan militaban en la mencionada, y añorada, AWA. Y en ella, como habéis podido comprobar, el Doctor llama marica de forma poco velada a Hulk. Los luchadores de la AWA llegaban a San Francisco, ciudad en la que, según Schultz, Hulk se encontraría muy a gusto. Incluso al bueno de Mean Gene Okerlund, amigo íntimo de Hogan como todos sabemos, le cuesta mantener la seriedad y está a punto de partirse de risa delante de las cámaras.

Es una promo que, por lo que he podido comprobar, condensa a la perfección qué tipo de luchador era David Schultz. Un heel puro, malcarado, chulo, marrullero y con pinta de tener mucha calle. De esos que a los niños les encanta odiar y que los adolescentes y los adultos tendemos más bien a admirar. No hay más que ver la viñeta con la que le presentaban a los fans de la WWF, en la que le mostraban como un padre iracundo y autoritario que finalmente acaba incluso echando a los cámaras de su casa. Algo impensable en los tiempos políticamente correctos que vivimos actualmente:


Por los pocos combates que le he podido ver, su personaje tenía extensión en el ring, en el que ejercía como brawler clásico, de esos que pelean duro y no dan cuartel al rival, que usan objetos y muerden a sus oponentes. Es verdad, ninguna pelea de las que he visto es como para tirar cohetes. Pero siento debilidad por este tipo de luchadores, que quizá nunca alcanzan la excelencia, pero generalmente tampoco aburren. Y sobre todo, me gusta porque Schultz es de esos luchadores que son capaces de hacer que su gimmick tuviera sentido dentro y fuera del cuadrilátero. Disculpadme pero uno es un aficionado old school y echo de menos a este tipo de wrestlers.

Como tantos otros luchadores de finales de los 70 y principios de los 80, David Schultz aprendió el oficio dando tumbos por las diferentes promociones que entonces componían el sistema de territorios, en los que fue labrándose poco a poco un nombre. Destacando en Canadá y algunas promotoras sureñas, a Schultz le llegó su gran oportunidad primero en la AWA (por aquel entonces aún la liga más importante de EE.UU.) y pocos años más tarde al ser uno de los primeros fichajes del entonces joven y ambicioso Vince McMahon para su proyecto de expansión nacional de su empresa, la WWF.

La verdad, no me extraña que McMahon se fijara en Schultz, porque parece haber nacido para pelear en la WWE. Es de ese tipo de wrestlers carismáticos, espectaculares y capaz de cortar promos incendiarias que tanto le gustan al tito Vince. No resulta sorprendente por tanto que en la WWF recibiera un gran push y se situara con rapidez entre los top heel de la empresa, alineándose con ese fabuloso semi-stable que conformaran Roddy Pipper, Paul Ordnorff y Bob Orton, quienes por aquel entonces se alzaban como la mayor amenaza para los top face de la WWF, Jimmi Snuka y el indiscutible campeón y gigantesco draw Hulk Hogan. De hecho, Schultz llegó a disputar un combate contra el gran Hulk por el título en Minneapolis*, en junio de 1984:


Y os preguntaréis, ¿cómo es posible que siendo un luchador que estaba siendo tan importante y que estaba destinado a serlo aún más no sea más conocido a día de hoy?, ¿cómo puede ser que un aficionado veterano al wrestling como yo haya tardado tanto en conocer la existencia de David Schultz?, ¿por qué no está Schultz entre los luchadores más recordados de la década de los 80?

Por desgracia, la carrera de Schultz se truncó cuando tocaba la cima con la punta de los dedos. Como en la canción de Metallica, un momento de furia dio al traste con todo. Era diciembre de aquel año de su consagración, 1984. John Stossel, un popular reportero del programa informativo 20/20 de la cadena estadounidense ABC (algo parecido a "España Directo", aunque más serio) estaba realizando un reportaje sobre el wrestling profesional. Cabe recordar que entonces, al calor de la Hulkmania, el wrestling estaba experimentando un auténtico boom de popularidad en los Estados Unidos, pasando de entretenimiento marginal a fenómeno mainstream. Como todo buen programa de actualidad, 20/20 quiso sacar provecho, para lo cual encargó a Stossel un reportaje que mostrase al gran público los secretos del wrestling. Vamos, un patético intento por demostrar lo tontos que somos los fans del mundillo por creernos que el teatro del ring es tan auténtico como el boxeo. Algo así como convencer a los aficionados a la magia de que los magos no tienen poderes reales, sino que hacen trucos. Típico de quién cree que sabe más que los demás pero en realidad no entiende nada.

Sea como fuere, Stossel quiso hacerse el periodista intrépido y se introdujo en el backstage de un evento de la WWF en el santuario más querido de la compañía, el Madison Square Garden de Nueva York. En un alarde de valentía preguntó a Schultz si el wrestling era falso. Y la respuesta de Doctor Dave fue tan contundente como ruinosa para su carrera.


Las imágenes de Schultz abofeteando a Stossel dieron la vuelta al país, siendo reproducidas por todos los telediarios estadounidenses. Doctor Dave fue suspendido por la Comisión Deportiva del Estado de Nueva York y al poco tiempo despedido de la WWF, que en buena lógica quiso quitarse de encima una mala publicidad que podía haber hecho tambalear sus planes de crecimiento. Y esa es la razón de que Dr. Dave sea hoy casi un fantasma en la historia del wrestling: la WWE se ha empeñado en borrar su figura de la memoria histórica, supongo que para que el tristemente famoso incidente no le vuelva a crear problemas de imagen. Más o menos lo mismo que ha sucedido con Chris Benoit, aunque sus acciones no sean ni remotamente comparables.

Schultz clamó mil veces que habían sido los propios oficiales de la WWF quienes le habían ordenado golpear a Stossel. Después se ha rumoreado que la verdadera causa de su despido fue una pelea real con Mr. T en el vestuario. No sé. Uno es fan de la teoría de la conspiración, y hechos tan extraños como este siempre darán pie a todo tipo de elucubraciones. Pero los años y el oficio científico me han enseñado que a menudo la explicación más sencilla es la más correcta. Así que si me preguntáis os diré que en mi opinión lo único que sucedió fue que a Schultz se le cruzaron los cables en el momento y el lugar menos adecuados. Y en la sociedad en la que vivimos y en un negocio como el wrestling este tipo de errores se pagan muy caros.

En fin, tras el desgraciado incidente del Garden Schultz trató de volver al wrestling, pero ya nunca fue lo mismo. El golpe a Stossel le perseguiría para siempre, viéndose obligado a retirarse poco tiempo después. Pasó el resto de su vida laboral ejerciendo el oficio de cazarrecompensas, algo que en España nos suena tremendamente extraño, pero que en EE.UU. es bastante habitual. Y que nos demuestra que, en efecto, David era un tipo verdaderamente duro.

 
Una historia trágica, también para nosotros los fans, que nos perdimos a un gran luchador cuando aún estaba en la plenitud de su carrera. ¿Dónde hubiera llegado Doc Dave si no se llega a cruzar John Stossel en su camino? Bueno, hacer hipótesis al respecto es jugar a la historia ficción. Desde luego, decir que nos perdimos a otro Hulk Hogan sin duda es exagerar. Pero no creo equivocarme si digo que Schultz tenía hechuras más que suficientes para ejercer de heel midcarder y puntualmente main eventer durante muchos años. O sea, que podría tener el estatus de un Roddy Pipper, un Greg Valentine o un Don Muraco. Vamos, de leyenda y Hall of Famer en toda regla. Por desgracia, ya nunca lo sabremos.

Quede al menos este homenaje para que, por mucho que se esfuerce Vince McMahon, su figura no se pierda en las nieblas de la memoria. Grande el Dr. David Schultz.

*: Nota friki. Esa velada era importante por ser la primera en la que la WWF hacía en Minnesota, territorio base de la AWA, que como hemos dicho hasta entonces había sido la promoción más importante de los USA. Vince estaba entonces saltándose la regla que prescribía que cada territorio era coto privado de una empresa, o sea que imaginaos lo que suponía "invadir" la ciudad de tu rival y hacerlo con dos ex luchadores de la AWA combatiendo por el título máximo de la WWF como cabezas de cartel. Toda una declaración de intenciones, por no decidir una sacada de churra, con la que Vince mandaba un mensaje claro a todas las promociones rivales: los tiempos han cambiado, voy a por todas.

5 comentarios:

Adolfo dijo...

Cuando vi la primera foto pensé ¿de que me suena este tío? y luego ya me di cuenta. En fin, no será el primero que por no tener cabeza mata su carrera.

Jose Antonio Cerrillo dijo...

Pues sí, aunque es verdad que a otros (Scott Hall, Jeff Hardy...) parece que la vida les de muchas más segundas oportunidades...

Adolfo dijo...

Buff Scott Hall. Su debut como Razor Ramón fue muy grande para mi, que personajazo y el finisher, el Razor's edge me encantaba. Coincidió con el fin del pressing catch en Tele5. Un hombre muy enfermo. A mí Jeff Hardy no me ha gustado nunca, pero cuando estuve en Carolina del Norte vi el amor que se tiene a los Hardy por allí. Creo que Matt tiene menos futuro que Jeff, está muy jodido y para mí que tiene algo crónico en las rodillas, siempre se ha movido de manera extraña. Las promos de Schultz son geniales porque ves más que un personaje, te ayudan a creer. Ahora sale Orton haciendose el pirado y no se lo cree ni el tato. Que buenos tiempos eran aquellos.

Dani dijo...

Recuerdo el video de Hossel por la desaparecida web www.wrestlinggonewrong.com. Por un lado, Hossel se llevó una hostia guapa, guapa, por intentar pasarse de listo, y por otro, Schultz se cavó su tumba por no saber reccionar de la forma correcta.
Y la promo de Hulk Hogan... ENORME.

Jose Antonio Cerrillo dijo...

Jajajaja, ya te digo. Es por ella que le descubrí.