Siempre robo las imágenes, pero hoy se va a notar más.
Dios, cómo hecho de menos el wrestling por equipos. Por alguna estúpida razón, en las últimas dos décadas hemos ido asistiendo a un progresivo declive de una de las tradiciones más antiguas y venerables del wrestling, aunque hayamos presenciado repuntes puntuales como en la WWE de la Era Attitude (aquel memorable feud a tres bandas entre The Dudley Boys, The Hardy Boyz y Edge/Christian) o en los primeros tiempos de TNA. Sin embargo, de un modo u otro el tag team wrestling se nos va muriendo poco a poco sin que nadie sepamos muy bien por qué. Quizá por decisiones más o menos arbitrarias de genios del marketing como Eric Bischoff o un Vince McMahon cada vez más despistado y senil, que han llegado a la conclusión de que los tag teams ya no interesan a nadie. No cabe duda que estos directivos nos han dado mucho, pero es igualmente indudable que por su culpa perdemos mucho. Y a día de hoy no hay mayor mancha en sus respectivos currículums que el ostracismo al que vienen condenando a esta histórica modalidad de lucha.
Si hay que buscar una década que represente lo opuesto al calamitoso estado actual del wrestling por equipos, esa es sin duda la de 1980, la auténtica era dorada de los tag teams. También en eso los 80 son la mejor década de la historia del wrestling. No hay más que ver los impresionantes rosters de tags que tanto la WWF como la WCW lucían en aquel entonces, y lo bien que supieron aprovecharlos con feuds y combates absolutamente memorables. Y lejos de las dos grandes, también se recuerdan aún hoy los legendarios feuds de los Freebirds y los Road Warriors en la AWA, de los propios Freebirds y los Von Erichs en World Class, de los Sheepherders (conocidos como los Bushwackers en la WWF) y los Fabulous Ones en CWA, de los Midnight Rockers (sí, sí, los famosos Rockers de la WWF) con Buddy Rose y Doug Somers también en AWA y un largo etcétera de maravillosos ángulos y peleas que demuestran que con el correcto booking y tags bien formados y talentosos, el wrestling por equipos puede ser tan interesante, llevar tanta gente a los estadios y hacer tanto dinero como el individual.
Como os he contado en alguna ocasión, mi iniciación en esto del wrestling vino de la mano de la WWF de finales de los 80 y principios de los 90 que en España empezó a emitir Tele 5. Así que mi imaginario en esta materia se formó en torno a los tags de aquella añorada época, y principalmente en torno a la gloriosa Hart Foundation, de largo mi equipo favorito de siempre, hoy como entonces. Aquellas ropas rosas y negras, aquella música tan absorbente con su mezcla de guitarras y sintetizadores, las calaveras y los corazones de su escudo, las gafas de sol y las chaquetas con chorreras... Todo en ellos sugería esa mezcla de dureza y delicadeza que les hacía únicos. Eso es una identidad currada, joder.


